Aprovechando la entrada anterior de cervezas Checas, dejo la nota que recién pude termiar de un noche de copas en Praga con el Filósofo cervecero.
Llegué a Praga un viernes a las 12hs del mediodía. Como faltaban dos horas para el check in del hotel decidí pegarme una vueltita por los alrededores del hotel para mirar un poco y de paso hacer algo de tiempo. A las dos cuadras había un local con una vidriera bastante llamativa, tenia de decoración un saco con granos de cebada, unas plantas de lúpulo, algunas botellas viejas, una tapadora oxidada, y otros elementos de cervecería muy antiguos. Entré y vi que era un bar con todas las paredes pintadas con gráficos que hacían alusión a la cerveza. En una pared había el dibujo de una bodega con barriles, en otra gente macerando, en la otra unas plantas de lúpulo, etc. Mas tarde me enteré que ese bar era la entrada a un hotel, lamenté no haberlo conocido para haber reservado mi estadía ahí!
Tenían cuatro cervezas de la casa, una rubia, una rojiza, una negra y otra rubia pero con algo más de densidad inicial (de ésta última no tengo foto).
Chýně Rubia 10º: El aroma tenía un gran carácter mentolado y floral, también había bastante levadura. La espuma era blanca, inmejorablemente cremosa, sólida y duradera. El cuerpo tenía un color dorado profundo. En sabor había un fuerte balance hacia el dulzor del grano, un cuerpo contundente seguramente derivado de la decocción. La carbonatación era baja, muy sedosa. El final era muy maltoso, con bastante cuerpo.
Chýně Semi Dark: Gran aroma a caramelo, a toffe. Con las mismas características visuales de la espuma compacta y sólida. El cuerpo era color rojizo, un rojizo más bien oscuro. Esta cerveza era corpulenta y acaramelada, por momentos no daba la impresión de que fuera de baja fermentación. Bajo amargor y baja carbonatación, predominaba en todo momento el caramelo.
Chýně Dark: color negro profundo, espuma beige compacta y densa. Aroma con café, regaliz negro y chocolate amargo, este ultimo bien definido. En sabor tenia un amargor profundo, como si se les hubiera pasado la mano con los granos tostados, muy corpulenta y otra vez con carbonatación baja. Compleja y corpulenta, parecía una Stout. Para mi gusto desbalanceada con el amargor.
Chýně Rubia 12°: (no sé que pasó con la foto) menos aromática que la 10º, con algo mas de cuerpo y amargor, pero similar en los demás aspectos. Mas oscura en color eso si, con esa corona firme de espuma. Agradable y corpulenta, sedosa. Bastante llenadora.
Después de esto ingresé al hotel a eso de las 14.30hs y dos horas después me pasó a buscar Pivni, que trajo de regalo dos botellas (que ya tendrán su correspondiente reseña) y nos fuimos al bar
U Slovanské Lípy que quedaba a unas dos cuadras del hotel.

La primera que Pivni pidió fue la versión filtrada y sin filtrar de una
Kout na Šumavě rubia tradicional checa de 10º. Una muy buena idea pedir las dos juntas para poder comparar en el mismo momento las dos pintas. Lo primero que le pregunté a Pivni fue: ¿Cómo la sin filtrar está tan turbia si debe tener al menos un mes de maduración a 2ºC? A lo que me respondió: seguramente nos sirvieron el fondo del barril. En fin, la rubia sin filtrar tenia por supuesto mas aroma a levadura, daba la sensación de tener más cuerpo y también de ser algo más sedosa que la versión filtrada. La filtrada era algo más refrescante. Las dos bien ligeras y terriblemente tomables.

Después pedimos dos pintas de
Kout na Šumavě 12º lo que sería (según me explicó Pivni) una
Pilsner checa. Más corpulenta, más aromática y con un color más profundo. Una sabor también mas intenso a granos, le consulté a Pivni si tenia un porcentaje de grano munich en la receta pero me contestó que él se inclinaba mas por el lado del acentuado del grano debido a la triple decocción.

Después pedimos una versión oscura muy rica, la
Tmavá 14º, se la denominaba
Porter simplemente porque superaba el estandar de graduación plato de las cervezas tradicionales. Tenía un acentuado aroma a regaliz negro y caramelo, buen cuerpo, muy tomable. En sabor tenia un interesante perfil agridulce.
Muy rica y compleja.

Después pedimos la más fuerte de la casa, la
Tmavá 18º que era una especie de
Baltic Porter. La cerveza no vino en las mejores condiciones, estaba con un perfil acético leve, si bien la tomamos no la pude apreciar en todo su esplendor. Era mas robusta, alcohólica y acaramelada, me dio la impresión que podría llegar a asemejarse a una Doppelbock.

Después nos fuimos al bar
Zlý Časy un lugar donde tenían unas 24 canillas. Pedimos unas pintas de una
clásica rubia checa, muy tomable, si bien no era una locura de sabores, fue lo suficientemente correcta para acompañar el plato de la foto, carne cruda con huevo crudo y especias. Una linda patada ninja en la nuca para un sudamericano que no está acostumbrado!!!

Después seguimos con unas pintas de
Bledá Tvar, una
IPA al estilo norteamericano elaborada por una micro checa. Riquísima, mucho cascade norteamericano, pero llevaba dos lúpulos mas que supongo que son amarillo y simcoe.

Después pedimos unas pintas de una
Dark que sinceramente ni me acuerdo como era (mi cara lo dice todo).

Después pedimos unas pintas de
Hefe-Weizen de
Matuška, una reconocida cervecería independiente Checa, con todas las características clásicas del estilo. Muy buena.

Después pedimos dos
Schlenkerla Marzen, riquísima y con ahumados en su máxima expresión. Sabrosa, compleja, corpulenta. Impresionante!

Después pedimos una
Schlenkerla UR-Bock, potente, alcohólica y ahumada.

Y después de esas quince pintas me gano la borrachera y el sueño así que, después de una agradable siesta en la mesa, me fui para el hotel.
Ese es todo el reporte de una agradable noche en Praga junto al Filósofo cervecero, solo me queda volver a darle las gracias por mostrarme algunas cervezas de su país.
Saludos!!